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Y a ti ¿ te duele la cabeza?

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¿ Por qué empiezo con este título? Porque todos en algún momento hemos tenido un dolor de cabeza, muy fuerte, tanto que te hace dejar de hacer muchas cosas, no tenemos noción de porque nos puede doler la cabeza o porque hay diversas razones cientificas y emocionales.

Nos enfocaremos a las emocionales. El estrés, la ansiedad o los estados de tristeza generan unos cambios químicos muy notables en nuestro cuerpo.

El dolor emocional se traduce en dolor físico, y el dolor físico a su vez nos incapacita gestando un inicio de depresión. Es un riesgo, un riesgo elevado, de ahí la importancia de gestionar nuestras emociones día a día, estableciendo prioridades y marcando límites.

Cada una de las emociones que experimentamos provoca cambios en nuestro cuerpo que se expresan a través de diferentes señales. Muchas de las emociones negativas se expresan a través del dolor físico y son una señal de alarma. Por eso, en ocasiones en vez de tomar simplemente un analgésico para aliviar el dolor, deberíamos preguntarnos qué está sucediendo.

Ese dolor de cabeza emocional es un signo que nos indica que debemos hacer un alto en nuestro estilo de vida cotidiano y replantearnos algunas cosas. Quizás estás trabajando más de lo que podría considerarse saludable, o te estás tomando alguna situación a la tremenda, o simplemente necesitas tomarte una pausa. De cualquier forma, el dolor de cabeza emocional no es algo que se deba obviar.

En estos momentos , es cuando más dolores de este tipo debes de tener por toda la coyuntura social genera un aumento de nuestras emociones y es por ello que empezamos a desarrollar este tipo de dolores de cabeza y como a nosotros no nos gusta paralizar vamos y compramos algún tipo de medicamento que nos quite el dolor. Sin embargo, este resultado será temporal y parcial. No es duradero y más bien nos volveremos casi adictos a tomar pastillas para calmar el dolor.

Para poder dejar de tener el dolor de cabeza emocional es necesario que:

1. Desarrolla un foco de control interno, lo cual significa que debes dejar de culparte y comenzar a tomar el control de tu vida, allí donde puedas.

2. Aprendas a manejar las emociones negativas, como la ira, de manera que no se acumulen y no te dañen. Para lograrlo, el primer paso es reconocerlas, vivenciarlas y, por último, dejarlas ir.

3. Pon en un cuadro a los problemas, solo así te darás cuenta de que las situaciones en sí mismas no son estresantes, es el significado que les das. Es de gran ayuda que aprendas a distanciarte emocionalmente de las situaciones, como si fueras un espectador externo.

4. Debes dar cada día al menos dos horas a la relajación. Puedes practicar meditación, ejercicios de respiración o incluso escuchar música tranquilamente o leer un buen libro. Lo importante es que durante ese tiempo liberes tu mente de los problemas cotidianos.

5. Debes dejar de gritar y pensar en las preocupaciones y, tienes que adoptar una actitud más proactiva. Es importante que seas consciente que pensar en los problemas una y otra vez no lo solucionará. En su lugar, debes esforzarte por encontrar soluciones y ponerlas en práctica.

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