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Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría

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Aristóteles siempre creyó que realmente para lograr tener la sabiduría que tanto se asia lo primero que tenias que hacer era conocerte tú mismo. Porque como podrías lograr conocer o entender el sentido de las cosas.

Pero ¿ Es posible conocernos? Aunque no creas en el trayecto de nuestras. Decía Alejandro Magno que “Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea”.

Para eso tenemos la inteligencia interpersonal, muchas veces lo creemos innecesario pero cuando aprendemos a conocernos podemos ir mejorando nuestras emociones, nuestra forma de ver el mundo, nuestra forma de tratar a los otros.

Probablemente, la gran meta en nuestra vida sea conocernos. Cuando te conoces, sabes cuáles son tus talentos, descubres tu potencial, conoces tus sueños y sabes que puedes construirlos y disfrutar de una vida plena, autosuficiente y feliz. A la vez, conocerte implica saber cuáles son tus áreas de mejora o esas partes de ti que aún no has entrenado y se encuentran algo limitadas (por la forma en la que tu entorno, la sociedad, tus experiencias, y sobre todo tu propia mente te ha bloqueado y limitado). ¿Hasta qué punto te conoces? ¿Comenzaste ese proceso? ¿Cuántas veces te has preguntado «cómo puedo conocerme mejor a mí mismo»?

Haz una lista con todos los eventos significativos desde que naciste.

Hasta el momento presente, escribe todo aquello que has vivido que tenga importancia para ti. Experiencias que viviste, personas que te marcaron, hitos que conseguiste, etc. Haz memoria, y si te cuesta recordar cosas de tu infancia, habla con familiares y amigos de esa época.

Luego te harás esta lista de preguntas:

  1. Los momentos decisivos/catárticos que viviste y que te transformaron
  2. Las experiencias o patrones emocionales y de comportamiento que se repiten
  3. Las vivencias que te llenaron de energía
  4. Las lecciones que aprendiste
  5. El rol que tienen las sincronicidades en tu vida

Sentarse e intentar vernos desde fuera puede ayudar a entendernos, a saber nuestras exageraciones o nuestras alegrías con un nuevo significado. Veremos un pasado vivido que es nuestro y podremos vernos en tercera persona: “eso sentía y decía yo entonces”. 

Es bueno intentar reconocer esa situaciones que nos han exigido algo inhabitual en nosotros: una acción que vista con perspectiva nos sorprende en lo bueno o en lo malo: “¿yo hice o dije eso?”.

Muchas veces son situaciones que nos han llevado al borde de nuestros acantilados internos para caer o para empezar a volar; intentar recordar cómo hemos actuado en esas situaciones es un criterio nada desdeñable.

NO TE COMPARES:

Compararte con los demás es una manera equivocada de responder a las preguntas sobre quién eres y qué eres capaz de hacer. Es falso que si fulanito pudo, entonces tú también puedes. O lo contrario. También es falso que si muchos van en determinado sentido, ese sea el camino correcto.

Al compararte con los demás estás cayendo en una trampa. ¿Te parece razonable comparar el color amarillo con el azul? ¿Te resulta válido hacer un paralelo entre el agua y la tierra? La comparación, en particular cuando es neurótica, solo lleva a la frustración o al falso amor propio.

 Acéptate como eres: decía Jean-Jacques Rousseau que “nadie puede ser felíz si no se aprecia a sí mismo”. Analiza cuáles son tus capacidades y tus limitaciones. Fíjate metas a corto y medio plazo en función de las mismas. Esto reforzará tu autoestima y te enseñará a aceptarte tal y como eres.

 Compréndete: anota durante un tiempo cómo te sientes a lo largo del día. Cuando te levantes, a media mañana, al mediodía, por la tarde y antes de acostarte. Intenta averiguar cuál es la causa de esas emociones.

Existen barreras que te impiden verte. La buena noticia, es que esas barreras pueden saltarse, e incluso hacerlas desaparecer. El reto está en ti. ¿Hasta qué punto te conoces?

Cuando te conoces, descubres de qué eres capaz y quedan muy atrás las viejas limitaciones.

El autoconocimiento es una tarea que lleva toda una vida, pero cualquier esfuerzo en ese sentido vale la pena. Y lo vale porque te permite alcanzar un mayor grado de conciencia, de independencia, de libertad y de seguridad. No te niegues la oportunidad de navegar entre los enigmas y las maravillas de la persona más importante: tú mismo.

Si tú empiezas a conocerte descubrirás que nadie tiene la potestad de cambiar más que tú, eres increíblemente valioso y especial.

Si estas listo para emprender y luchar por tus sueños asi como conocerte mejor. Realmente debes de contactarme y te ayudaré a hacerlo.

Tu amiga y coach

Elizabeth Gamero

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