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Si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te falta

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Muchos de nosotros habremos escuchado la frase “el dinero no da la felicidad, pero yo prefiero llorar en un ferrari”. Parece una frase simpática e irónica y efectivamente lo es, pero la lectura profunda que sacamos de ella no lo es tanto. Este tipo de ideas son heredadas de un neocapitalismo salvaje, que provoca que odiemos en ocasiones nuestra vida, nos sintamos fracasados y pensemos que todo resultaría mucho mejor si tuviéramos ”X” para ser feliz. Pero la verdad, es que si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo será con lo que te falta.

Dicen que las penas con dinero son menos. Sin embargo, son las mismas, solo que adornadas por un envoltorio más atractivo para los demás, no tanto para ti. Por un lado, es cierto que un trabajo y un nivel económico medio ayuda a que nos sintamos más relajados. Sin embargo, no es menos cierto que el dinero no da la salud mental; muy al contrario, en algunos casos no hace sino agravar ciertos problemas y suplir de una forma errónea ciertas carencias.

Porque si no eres feliz con lo que tienes, tampoco lo serás con lo que te hace falta, o con lo que crees que te hace falta. Porque vivir en ese estado no es una ambición sana, sino un estado de desasosiego que provoca que te pierdas momentos únicos de la vida.

“Confía en el tiempo que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.

Piensa en esa persona que espera a tener el suficiente dinero para pasar unos días en la playa con su familia o a conseguir un determinado puesto laboral para poder reunir en una fiesta a sus amigos y celebrarlo. ¿Qué habrá pasado con su ánimo durante todo ese tiempo? Probablemente habrá estado congelado y supeditado a un acto futuro, a esa posibilidad, empujando las manecillas del reloj para que llegara.

Así, si esperas algo externo para terminar con esa sensación de vacío interior, en realidad estás malgastando un tiempo que ya no va a volver. Puede que cuando llegue esa gran noticia, si es que llega, tus ánimos se hayan quedado exhaustos por el camino de la espera. Si no eres feliz ahora mismo, no lo serás con lo que pueda llegar.

Ser feliz es una meta a la que todos queremos llegar, pero tenemos diferentes ideas sobre cómo conseguirla. Es fácil pensar en la felicidad como un resultado, pero aprender a sentirnos bien a pesar de las circunstancias es clave para mantener un estilo de vida saludable.

Es verdad que a veces las circunstancias pueden no ser las más favorables para sentirte bien, sin embargo hay ciertas acciones que sí podemos poner en práctica para mejoran nuestra actitud ante la vida.

Una vez me regalaron una tarjeta de felicitación que tenía la siguiente frase:

«La felicidad es como una mariposa: cuanto más lo persigues, más se eludirá, pero si prestas atención a otras cosas, vendrá y se posara en tu hombro»

Después de leerla, me surgieron muchas preguntas, y tal vez tú tengas las mismas:

¿Por qué tenemos que esperar a que la felicidad toque a nuestra puerta? ¿Cómo sabemos que ya está ahí? ¿Y si nunca aparece?

De hecho, ¿sabes cuál es el porcentaje de personas que son realmente felices?

No de esas personas que dicen: «oh, yo me siento bien (solo por fuera)»…

No, me refiero a las personas que sienten que sus vidas son plenas y significativas.

¡Solo el 17%!

Es decir que 1 de cada 5 personas, se sienten plenamente felices.

La pregunta obligada es: ¿cómo puedo convertirme en una de esas personas felices?

Es mucho más fácil de lo que piensas y aquí descubres cómo.

Hay muchas acciones que dependen solo de ti y que puedes hacer HOY para mejorar tu actitud y satisfacción ante la vida

De hecho, esa es la clave.

No tenemos que vivir tratando de «cazar» a la felicidad, tampoco creo que es útil pensar en ella cómo un merecido destino después de un arduo caminar.

Estoy convencida en que mientras más te enfocas en que «tienes que ser feliz» menos lo eres (porque te das cuenta de que algo te falta).

Por eso, yo te animo a que pongas toda tu atención en el simple placer de realizar estas pequeñas acciones, e intentar de convertirlas en hábitos diarios.

De esta forma, tu satisfacción con la vida estará presente en la gran escala de los días.

Pero, antes de decirte de qué se tratan estás pequeñas acciones, es importante explicarte la verdadera definición de felicidad.

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