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La salud integral: una meta de vida alcanzable y rentable

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La salud es un bien supremo en la vida. No nos damos cuenta de ello hasta que la perdemos.

Dentro de la escala de valores, por la que nos guiamos al vivir, la salud debería ser uno de los valores más importantes. Ya el ilustre pensador alemán Goethe decía: “La salud no es todo, pero todo sin salud es nada”, y el autor Charles C. Colton – clérico y escritor inglés- dijo” El más pobre no cambiaría su salud por el dinero y el más rico daría todo su dinero por la salud” Los griegos y romanos en su etapa de esplendor, siguiendo aquel conocido aforismo “mente sana en cuerpo sano” pusieron a la salud como uno de los valores principales de la sociedad de aquella época.

En la sociedad actual todo se mueve muy rápido y en ocasiones no tenemos tiempo de pensar si nuestro estilo de vida y nuestros hábitos nos ayudan a encontrarnos mejor. En este blog tratamos de darte algunos consejos de salud que te ayuden a reflexionar y a mejorar tus hábitos de vida, siempre adaptándolos a tus gustos y preferencias. Y es que, mantenernos saludables va mucho más allá de la ausencia de enfermedades, y tiene mucho que ver con sencillas acciones que están bajo nuestro control, como por ejemplo hábitos relacionados con la alimentación, el deporte, el sueño o la higiene.

Cuida tu alimentación

Ya lo hemos visto en artículos como “Los beneficiosos efectos en la salud de una dieta equilibrada: “somos lo que comemos”.

Y es que, alimentarnos forma adecuada tiene un gran impacto en nuestra calidad de vida: significa aportar a nuestro organismo todos los nutrientes que necesita para su funcionamiento óptimo y, además, nos ayuda a mantenernos en nuestro peso, lo que reduce el riesgo de enfermedades como la obesidad, y los riesgos asociados a ella como enfermedades  cardiovasculares, la diabetes tipo 2 o el colesterol alto. 

Toma nota de estos sencillos hábitos que te ayudarán a comer saludable:

  • Haz de la variedad de frutas, vegetales y granos integrales, la base de tu alimentación. Recuerda que es recomendable consumir 5 porciones de frutas y verduras al día. Es posible hacerlo con recetas innovadoras y sencillas que hagan de la comida sana algo rico y divertido.
  • Come siempre a las mismas horas. Sabemos que hoy en día esto puede resultar complicado debido a nuestro ritmo de vida, pero es conveniente que te esfuerces en conseguirlo. Saltarse una comida suele crear un efecto yo-yo, provocando que se consuma mucho más alimento del necesario en la siguiente comida.
  • Desayuna todos los días: tiene que ver con el punto anterior. El desayuno aporta a nuestro organismo la energía que necesita para estar activo durante la mañana y, además, ayuda a prevenir que se ingieran alimentos en exceso a lo largo del día.  
  • Evita picotear entre horas y, si lo haces, elige snacks saludables, como los frutos secos sin freír o una pieza de fruta que además de saciarte, aportan nutrientes esenciales para tu organismo.
  • Reduce el consumo de sal y de azúcar: ambas sustancias se encuentran en exceso en los alimentos ultraprocesados, así que evítalos, pues incrementan de forma considerable el riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
  • Mantén tu organismo hidratado: se recomienda beber diariamente dos litros de agua. Beber agua te ayuda a eliminar toxinas, ayuda en la digestión y evita el estreñimiento. Un consejo que puede serte útil es añadir a tu botella de agua unas rodajas de pepino o limón, que darán sabor al agua y te hará más fácil beberla.
  • Sustituye las grasas trans y saturadas por las poliinsaturadas: minimiza el consumo de ultraprocesados, que son ricos en las primeras, y opta por alimentos con grasas poliinsaturadas como el salmón, los aceites vegetales, las nueces o algunos tipos de semilla. 
  • Puedes incluir los productos dxn que te ayudarán a alcalinizar nuestro organismo.
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Haz deporte, ¡muévete! 

El deporte es uno de los pilares de los estilos de vida saludables. Si crees que no tienes tiempo o que tu forma física no es la adecuada, no te preocupes. El deporte está al alcance de cualquiera. Practicar diariamente una actividad física moderada y a largo plazo, como puede ser caminar a buen ritmo durante 30 minutos, tiene numerosos beneficios para la salud:

  • Te ayuda a mantenerte en tu peso
  • Contribuye a controlar el nivel de azúcar en sangre y reduce el riesgo de enfermedades coronarias. 
  • Favorece la calidad del sueño.
  • Reduce el riesgo de muerte prematura. 
  • Aumenta la autoestima y mejora la depresión. 

Toma nota de estos consejos para incluir el deporte en tu rutina de autocuidado: 

  • Aprovecha para hacer deporte con pequeños cambios en tu rutina: por ejemplo, sube escaleras en vez de tomar el ascensor. 
  • Si permaneces muchas horas sentado, levántate cada 60 minutos y camina un poco para mantener activos tus músculos. 
  • Ve aumentando paulatinamente la intensidad del deporte que practiques. Aprende a escuchar tu cuerpo, y trata de no forzarlo.
  • Respira por la nariz para prevenir el flato. 
  • Elige un equipo adecuado al deporte que practicas. Un buen calzado es fundamental, así como ropa transpirable. 

 Duerme bien 

Todas las funciones de nuestro organismo se ven afectadas por la falta de sueño: desde el sistema hormonal, el inmunitario o el respiratorio hasta la presión arterial o la salud cardiovascular.

Además, varias investigaciones señalan que no dormir de forma adecuada puede aumentar el riesgo de obesidad, infecciones y enfermedades coronarias. 

Y bien ¿qué horas de sueño son las adecuadas? Las recomendaciones generales dependen de la edad y son las siguientes: 

  • Recién nacidos de hasta 3 meses: 14-17 horas.
  • Bebés de hasta 11 meses: 12-15 horas.
  • Niños de hasta 2 años: 9-15 horas. 
  • Niños de hasta 5 años: 10-13 horas. 
  • Niños de hasta 13 años: 9-11 horas. 
  • Adolescentes de hasta 17 años: 10 horas diarias. 
  • Adultos: 7-9 horas diarias. 
  • Adultos mayores de más de 65 años: 7-8 horas diarias. 

Para poder dormir mejor, te recomendamos que implantes estos hábitos: 

  • Ten un horario regular para irte a la cama y levantarte. 
  • Vincula alguna rutina al momento de irte a dormir. Pueden ser acciones sencillas como lavarse los dientes, tomar un baño o leer. 
  • Practica ejercicio físico, pero intenta no hacerlo justo antes de irte a dormir. 
  • No tomes estimulantes como café u otras bebidas con cafeína a partir de las 4 de la tarde. 
  • Duerme con ropa cómoda, en una habitación oscura y silenciosa. 

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