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¿Cómo organizar el tiempo?

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¿Por qué es importante aprender a administrar el tiempo?

La falta de tiempo provoca:

Estrés,

problemas en nuestras relaciones,

baja productividad y rendimiento en cualquier tipo de actividades: familiares, sociales, laborales, etc.

Una de las causas más importantes del estrés, es la falta de tiempo necesario para llevar a cabo el trabajo o actividades pendientes.

Por lo tanto, cada vez que perdemos el tiempo, nos exponemos a un posible estresor.

¿Qué puedes hacer?

Escribe todas las tareas que tienes que realizar, califícalas por orden de importancia y resuélvelas una por una.

No quieras hacer muchas cosas al mismo tiempo.
Aprende a jerarquizar.
Realiza primero lo que es importante, necesario e inaplazable.
Procurar evitar que las cosas se conviertan en urgentes.
Prevenir es indispensable, si queremos evitar que algunos problemas terminen en crisis.
Casi ningún problema importante, nace de la noche a la mañana.
Generalmente dan pequeñas señales cuando se inician y van creciendo, pero tendemos a negarlos, ignorarlos o evitarlos.
Separar un tiempo para actividades personales. (Descanso, diversión, etc. y actividades familiares y sociales).
Si tú no estás bien, no puedes tener éxito en lo que haces y mucho menos, disfrutarlo.
Aprende a concentrarte y a dedicar tu atención en lo que estás haciendo.
Permitir que nuestro pensamiento «vuele» hacia otras cosas pendientes o se distraiga recordando problemas pasados o preocupándose por el futuro, es una gran pérdida de tiempo.
Recuerda las palabras: «No puedes cambiar el pasado, pero puedes arruinar tu presente al preocuparte por el futuro» (Anónimo).

Aprender a delegar y a pedir ayuda.
Reconoce que hay cosas que no podemos hacer o porque no tenemos los conocimientos y habilidades necesarias o porque tenemos que dedicar nuestro tiempo a otras cosas más importantes.
Aprender a decir que no.
Prepara las cosas con anticipación, cuando es posible.
Por ejemplo, prepara en la noche la ropa que vas a usar al otro día, busca todo lo que necesites antes de empezar alguna tarea, etc.
Aprende a autodisciplinarte.
A darle prioridad a las cosas que son importantes, necesarias y urgentes, aunque ellos signifique posponer algo que te gustaría hacer.

Recuerda que tu tiempo es tuyo.
Sólo tú, puedes decidir cómo lo vas a utilizar y cómo puedes mejorar su calidad.
Sólo tú, eres responsable de lo que haces con él.

La gestión del tiempo consiste en hacer un uso inteligente de tu tiempo y hacer un trabajo eficiente y no un trabajo duro. Para ello, se requiere planificación, paciencia y mucha disciplina.

01. Crea una rutina

Al igual que cuando haces una tabla de ejercicio semanal, cuanto más te acostumbres a tu rutina, más fácil será todo. Crea una rutina diaria que sea funcional para ti y trata de cumplirla con responsabilidad. No importa si eres una persona matutina o una criatura de la noche: ármate un plan de tareas que puedas cumplir, que te permita ser más productivo y que lo puedas mantener durante toda la semana. ¡Está comprobado!: tu cuerpo responde naturalmente a la conducta repetitiva.  ¡En poco tiempo verás los resultados!

02. Evita las distracciones

La vida está llena de maravillosas distracciones. Tu programa favorito de TV, tu mascota, los mensajes de texto, Facebook y podríamos seguir años. Pero si quieres hacer bien el trabajo, la planificación es lo que te va a ayudar. Nuestro consejo para principiantes es que deben convencerse que de que el tiempo programado en el plan está 100% dedicado a hacer el trabajo. Cierren todas las pestañas del navegador, alejen sus teléfonos (y siléncienlos). Hay personas a las que les gusta escuchar música cuando trabajan y hay otras que disfrutan de una sesión de meditación para ayudarse en la concentración. Si trabajas en un espacio público o en casa, es clave hallar un sitio tranquilo donde te sientas cómodo para ponerte a trabajar.

03.Deja un margen de tiempo entre las tareas

No se trata de convertirse en una máquina de trabajo. Sería increíble, sí, pero no sirve. Ninguna exageración es buena. El cerebro humano puede concentrarse durante unos 90 minutos así que es vital dar a tu cuerpo y mente un descanso. Esto es igualmente de importante para la productividad que cumplir la rutina. Puedes estirar las piernas durante 20 minutos, comer algo no muy pesado o cepillar al gato. Da igual. Lo importante es que te tomes un tiempo para ti mismo para permitirte mejorar la concentración. Si te relajas, rindes más. Aprende a identificar cuándo necesitas un descanso.

04.Mantente saludable

¿A quién no le gusta la pizza o los entremeses? ¡Todos tenemos derecho a estos placeres! Pero internamente sabemos bien que no son las opciones más saludables. Mantener sano tu cuerpo es muy importante para tu bienestar.

Consumir demasiado azúcar o sal puede distraerte mucho y causarte antojos de comidas o bocadillos que terminarán haciendo que te sientas más cansado que energizado. Asegúrate de llevar una dieta saludable con alimentos como frutas, nueces, verduras con hummus o granola. Y ya que estamos, si estás comiendo bien, ¿por qué no combinar tu dieta con el ejercicio físico? Ya sea yoga, correr o andar en bicicleta, con 45 minutos al día puedes ayudar a aumentar tu energía, concentración y rendimiento. Y esto también te servirá para dormir mejor. ¿Otro consejo útil? Sal y disfruta de la luz del sol. Haz pausas afuera y recibe la valiosa vitamina D. ¡No olvides hidratarte con mucha agua!

05. Pide sugerencias y opiniones

Llevas día trabajando en un proyecto, todo fluye, has adelantado mucho trabajo y, de repente, te quedas en blanco y te atascas.  Es un buen momento para pensar. Si te centras mucho tiempo en una idea o tarea de la que no estás muy seguro puede tomarte más tiempo del debido en terminarlo. En esos casos,  tus amigos servirte de gran ayuda. Pídeles una mano: que te den una segunda opinión y te regalen comentarios constructivos que pongan en la dirección correcta. Aplicar  este consejo puede realmente ayudarte en el largo plazo ya que así no recaerás en la misma idea una y otra vez. Uno nunca sabe de dónde puede venir una nueva perspectiva que puede ayudar a resolver una tarea que nos tenía trabados.

06. No te angusties por los fracasos

A nadie le gusta fallar. Verdad. Ahora, bien, más vale descartar algo que no funciona que insistir en fracasar una y otra vez. Cuanto antes te metas en el trabajo, más pronto sabrás el resultado y esto te evitará penar con incertidumbre por horas. Puede sonar raro pero el fracaso es gran parte del éxito ya que nos da la oportunidad de aprender de nuestros errores y nos ayuda a crecer. Si te preocupas, te detienes. Pero a veces lo debes hacer. Cuando se trata de tu negocio, no temas hacer un salto al vacío y comenzar de nuevo.

07.Establece prioridades

Una de las formas más eficaces de mantenerte enfocado en lograr tus objetivos es priorizar. Saber cómo darle jerarquía a tus tareas afecta el tiempo que pasa en hacerlas y tu éxito general. Comienza creando una lista de tareas pendientes que tienes que hacer y asegúrate de ordenarlas de acuerdo al esfuerzo que te llevarán. Es hora de empezar a planificar tu tiempo de forma responsable. Al crear una lista, mejorará la visualización de tus objetivos y así podrás determinar lo que es realmente más importante (o más urgente, que no es necesariamente lo mismo).

¿Qué puedes hacer?

Escribe todas las tareas que tienes que realizar, califícalas por orden de importancia y resuélvelas una por una.

No quieras hacer muchas cosas al mismo tiempo.

Aprende a jerarquizar.
Realiza primero lo que es importante, necesario e inaplazable.
Procurar evitar que las cosas se conviertan en urgentes.

Prevenir es indispensable, si queremos evitar que algunos problemas terminen en crisis.
Casi ningún problema importante, nace de la noche a la mañana.
Generalmente dan pequeñas señales cuando se inician y van creciendo, pero tendemos a negarlos, ignorarlos o evitarlos.


Separar un tiempo para actividades personales. (Descanso, diversión, etc. y actividades familiares y sociales).
Si tú no estás bien, no puedes tener éxito en lo que haces y mucho menos, disfrutarlo.
Aprende a concentrarte y a dedicar tu atención en lo que estás haciendo.
Permitir que nuestro pensamiento «vuele» hacia otras cosas pendientes o se distraiga recordando problemas pasados o preocupándose por el futuro, es una gran pérdida de tiempo.
Recuerda las palabras: «No puedes cambiar el pasado, pero puedes arruinar tu presente al preocuparte por el futuro» (Anónimo).
Aprender a delegar y a pedir ayuda.
Reconoce que hay cosas que no podemos hacer o porque no tenemos los conocimientos y habilidades necesarias o porque tenemos que dedicar nuestro tiempo a otras cosas más importantes.

Aprender a decir que no.

Prepara las cosas con anticipación, cuando es posible.
Por ejemplo, prepara en la noche la ropa que vas a usar al otro día, busca todo lo que necesites antes de empezar alguna tarea, etc.
Aprende a autodisciplinarte.
A darle prioridad a las cosas que son importantes, necesarias y urgentes, aunque ellos signifique posponer algo que te gustaría hacer.
Recuerda que tu tiempo es tuyo.
Sólo tú, puedes decidir cómo lo vas a utilizar y cómo puedes mejorar su calidad.
Sólo tú, eres responsable de lo que haces con él.

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