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El Sunya como una herramienta de construcción

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Más allá de la meditación esta la experiencia del ahora.

El sunya es una técnica usada para poder liberar nuestro poder interior de una forma diferente. Aprendiendo a reconocer cada momento y cada experiencia como parte de nuestro aprendizaje. ¿Suena color de rosa pero que tan bueno es ? Parte de un ejercicio de respiración que permitirá encontrar el equilibrio espiritual.

Este es tu momento presente. El único estado en el que vives. Incluso algunos nos atrevemos a mencionar el presente continuo cómo el estado en el que vives. Esta es la base del significado del Sunya.

Cuando nos comprometemos a prestar atención de una forma abierta – sin dejarnos atrapar por lo que nos gusta o disgusta, nuestros prejuicios y opiniones, nuestras proyecciones y expectativas – nuevas posibilidades se abren ante nosotros y se nos presenta una oportunidad para liberarnos de la camisa de fuerza de la inconsciencia.

Aplicación del Sunya

significa prestar atención de una manera determinada. De forma deliberada en el momento presente. Sin juzgar. Permitiendo con ello desarrollar una mayor conciencia, claridad y aceptación de la realidad. Es una forma de hacernos cargo de la dirección y de la calidad de nuestra propia vida.

Entiendo con ello que vivimos la vida con unos automatismos e inconsciencia. Que no nos damos la oportunidad de despertarnos de nuestro letargo. Nuestra mente nos mantiene inmóviles ante la posibilidad de conciencia plena. La mente, toma el camino de los automatismos para llevarnos a su rutina diaria.

Tratemos de abandonar las rutinas y automatismos que te hacen avanzar cada día del mismo modo. Vive la experiencia del momento presente.

Pero la meditación no tiene que ver con sentirnos como nos sentimos. No se trata de vaciar o calmar la mente. Tiene que ver con permitir que la mente esté como está y con tener un cierto conocimiento acerca de cómo está en ese momento.

Implica dedicar un tiempo a detener toda actividad externa y cultivar la quietud de forma deliberada. Sin otro propósito que el de estar plenamente presentes a cada instante. Es sinónimo de practicar la no acción. Practicar con el fin de comprender y experimentar de forma directa que las cosas ya son perfectas tal y cómo son.

Nos sugiere el hecho de no permitir que nuestras ansiedades y nuestro deseo de conseguir ciertos resultados dominen la cualidad del momento, aún cuando las cosas sean dolorosas.

¿Estas listo para aplicar el sunya?

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