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¿Cómo aplicar el Sunya minfulness en los niños?

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Frecuentemente los padres se quejan de que sus hijos se distraen mucho y que no son capaces de concentrarse. En esa queja desde mi visión hay dos factores presentes: Por un lado la proyección de una falta de atención que señala a los hijos pero que tiene que ver mucho con la falta de atención que sufren los propios padres. Por otro lado, la falta de atención de los niños como consecuencia del mundo plagado de estímulos en el que vivimos y del ritmo acelerado de vida que les imprimimos los padres. No les dejamos tiempo para que se aburran o sean ellos mismos.

¿Cuántas veces vemos a un niño absorto mirando hormigas esperando el autobús, mientras la madre está con la mente perdida en las preocupaciones del día a día (la lista de la compra, la agenda de trabajo…) sin percibir lo que pasa a su alrededor?.

Podemos trabajar la atención y las emociones de nuestros hijos a través de numerosos recursos. Existen miles de ejercicios a la mano de cualquiera para realizar con ellos en casa cada día y que no requieren de una gran inversión de tiempo, ni de materiales. En lo particular creo que en su cuarto puedes poner una matt de yoga unas velas o incienso y quedará perfecto su espacio ideal.

¿Cómo aplicar la primera técnica?

Por ejemplo, haz que se tumbe y que respire lentamente, haciéndole ser consciente de cómo pasa el aire por su nariz, pulmones y hasta la barriga. Repite varias veces y explícale que con esta técnica puede conseguir alejar su enfado o nerviosismo.

Acompáñale a que explore las emociones que ha sentido a lo largo del día. Si se ha enfadado, ¿Cómo se sentía mi cuerpo? ¿tenía las mandíbulas apretadas?… ser conscientes de las reacciones que sentimos en nuestro cuerpo ante las diferentes emociones es un primer paso para enfrentarnos a ellos.

Irse a dormir con una sonrisa es también una rutina que puede adquirir y que le hará descansar mejor. Ayúdale a recordar un momento feliz que haya vivido ese día y que piense en él.

Beneficios del mindfulness en niños

La Atención Plena aporta mucho y muy bueno a los niños, del mismo modo que nos aporta beneficios a los adultos como muchos ya habréis experimentado si soy lectores habituales.

Algunos beneficios para los niños son:

Mejora la capacidad de atención

Les ayuda a mejorar el rendimiento académico, a ser más eficientes en sus tareas. Aprenden a vivir plenamente su vida, prestando atención al momento presente y disfrutando más de cada instante vivido.

Aumenta la capacidad de regulación emocional

Aprenden a reconocer, entender y manejar sus emociones y pensamientos de forma natural. Descubren que están por encima de sus emociones y pensamientos, que todos les aportan algo beneficioso y que todos son transitorios.

Incrementa la capacidad de tomar mejores decisiones

A través de la autobservación y el autoconocimiento, aprenden a conocer a fondo todas sus capacidades, fortalezas y limitaciones. De este modo pueden tomar decisiones más conscientes.

Aprenden a frenar su mente mejorando su autocontrol

Adquieren capacidades para controlar su estrés y sus miedos antes de que les lleguen a bloquear. Son capaces de salir de esos estados de «secuestro emocional» en los cuales la parte más primitiva del cerebro toma el control y no podemos tomar decisiones racionales.

Aprenden a ser más reflexivos, menos impulsivos y a ser capaces de responder en vez de reaccionar frente a los pensamientos o emociones que les surgen.

Aumenta su capacidad de resiliencia

Al centrarse en el momento presente, no viviendo con angustia el futuro ni recordando con añoranza el pasado, son capaces de recobrarse mejor tras una experiencia o sentimiento contractivo.

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